Artículo basado en el Conversatorio Geopolítica y derecho de la Academia Colombiana de Jurisprudencia a cargo de los académicos correspondientes Jaime Buenahora (derecha en la imagen) «La guerra de Irán y las Naciones Unidas» y Martín Ibarra (izquierda en la imagen) «Comercio internacional».
La guerra de Irán: geopolítica, petróleo y poder
El académico Jaime Buenahora sostiene que el derecho internacional es particularmente frágil porque, a diferencia de los ordenamientos nacionales, carece de mecanismos efectivos de coerción y de un verdadero sistema de pesos y contrapesos entre los Estados. La soberanía estatal y las enormes diferencias de poder económico, militar y político hacen que, en la práctica, los Estados más poderosos tengan una influencia determinante.
La historia de Irán ha estado marcada por dinastías que se han acomodado en el poder por décadas, favorecidas por el petróleo, y un interés de potencias extranjeras para hacerse con sus recursos energéticos. En la guerra actual, que ya cumple 6 meses, y en la que se han aliado los Estados Unidos e Israel en contra de Irán, el petróleo sigue siendo un factor estratégico; pese al crecimiento de las energías renovables, el petróleo, el gas y el carbón continúan siendo fundamentales, suman el 85% de las fuentes de energía global. Sube entonces el precio del petróleo y se ven afectados los precios de la energía, los fertilizantes, los alimentos, entre otros, afectando la economía de todo el planeta.
Una guerra, así se lleve a cabo al otro lado del mundo, impacta en mayor o menor grado a todos y entender qué está en juego es una tarea compleja. Desde su descubrimiento en 1908, grandes petroleras se han repartido las ganancias del petróleo iraní y apoyado a gobiernos represivos que cuidan sus intereses. La revolución de 1979 derrocó a la monarquía impuesta y creó una república islámica teocrática, apoyada por el descontento popular inicialmente, pero que se convirtió en otra forma de autoritarismo con la imposición de normas estrictas en la vida y restricciones en la cultura y los medios.
El Dr. Buenahora abordó también el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). El sistema nació con una desigualdad estructural: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad que ya poseían armas nucleares conservaron ese estatus, mientras que el resto de los países aceptaron compromisos para no desarrollar armas nucleares. Esta estructura creó, en la práctica, un club privilegiado de potencias nucleares.
Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1968 y lo ratificó en 1970, pero tras la Revolución Islámica de 1979, las relaciones con Occidente se rompieron. Las sospechas de un programa militar secreto generaron una fuerte tensión con Estados Unidos, Israel y otros países. Ahora, el sistema internacional de control de armas nucleares atraviesa una crisis, agravada por la guerra de Ucrania, la cuestión iraní, el desarrollo nuclear de China y las dificultades para mantener acuerdos de control estratégico entre las grandes potencias. Las Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad, han mostrado grandes dificultades para actuar frente a los conflictos de Ucrania, Gaza e Irán, precisamente porque los intereses de las grandes potencias pueden bloquear las decisiones. Aunque formalmente la Asamblea General funciona bajo el principio de “un Estado, un voto”, las diferencias de poder entre los países hacen que esa igualdad jurídica no se traduzca necesariamente en igualdad política. La salida más razonable sería recuperar el valor de la diplomacia frente a la lógica de la fuerza, pero por ahora esto no ha sido posible.
Geopolítica y comercio internacional: una relación histórica
El académico Martín Gustavo Ibarra trasladó la discusión hacia el comercio internacional y mostró que geopolítica y comercio siempre han estado estrechamente relacionados. Desde las antiguas rutas comerciales hasta los grandes imperios, la conquista territorial también significó controlar rutas, puertos, recursos y flujos de bienes y personas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se produjo un cambio fundamental: la creación de un nuevo orden económico internacional basado en instituciones y reglas, entre ellas el GATT de 1947 (un Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, firmado por 23 países para impulsar la recuperación económica de la posguerra mundial), y posteriormente la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, permitieron una expansión extraordinaria del comercio y dieron origen a las cadenas globales de valor, en las que un producto puede ser diseñado, fabricado y ensamblado en distintos países. Básicamente, el fortalecimiento de las multinacionales que hoy constituyen el 70% del valor del comercio mundial.
Para el académico Ibarra, ese modelo de globalización está siendo transformado. Las tensiones entre Estados Unidos y China, los aranceles, las restricciones tecnológicas y las políticas para reducir la dependencia de determinados países están creando una nueva configuración comercial. El comercio mundial está pasando de una globalización relativamente abierta hacia un escenario de bloques económicos y cadenas de suministro más condicionadas por consideraciones geopolíticas.
En el pasado, las reformas económicas y la creación de zonas económicas especiales permitieron transformar a China en una potencia industrial y comercial, mientras que América Latina redujo considerablemente su participación en el comercio mundial después de adoptar durante décadas políticas de sustitución de importaciones. Actualmente, China y Hong Kong representan cerca del 18 % del comercio mundial, mientras que Estados Unidos tiene una participación considerablemente menor.
El comercio internacional de las próximas décadas será muy diferente al actual; ahora cobra nueva importancia la IA y las nuevas tecnologías; la aparición de nuevos criterios ambientales para el comercio; la posible transformación de los aranceles tradicionales en mecanismos relacionados con la huella de carbono generada durante la producción, transporte y consumo de los bienes, entre otros factores.
Para el Dr. Ibarra, Colombia tiene condiciones extraordinarias para beneficiarse de la nueva configuración internacional: disponibilidad de energía, recursos hídricos, tierras disponibles para producción agrícola, una posición geográfica privilegiada, potencial ecoturístico y la posibilidad de atraer nuevas inversiones.
La transformación del orden internacional está afectando simultáneamente al derecho internacional, la geopolítica y el comercio mundial, y entender ese cambio es clave para aprovechar sus dinámicas.
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Nota. Victoria Rodríguez G. basada en la transcripción del conversatorio que puede verse en: Coloquio Geopolítica Derecho



